2/11/12

Una tienda de animales, un observador y un collar

Hacía tiempo que por mi cabeza rondaba la idea de comprarme un collar de perro, pero lo quería de cadena metálica, me excitaba la idea….

Una tarde, en la que paseaba con mi pareja en aquel entonces, un chico madrileño, morboso, divertido, el cual no sabía hasta que punto llegaba mi capacidad para convertir, las situaciones más simples, en una experiencia morbosa.

Ese día, habíamos quedado en ir ver a una amiga, el venia de vez en cuando y apenas nos quedaba tiempo, tomamos algo con ella y al rato nos fuimos. Nos disponíamos a coger el autobús para ir de vuelta a casa, justo al cruzar la calle, vi un letrero que iba quedando detrás nuestro, era un tienda enorme de cosas de animales, di media vuelta, tire de su mano y le dije ven, el me miro extrañado, preguntándome que pasaba, a lo que yo le contesté, ya lo veras, tu calla y sígueme.

Mientras nos acercábamos a la inmensa tienda, al ver el rotulo, me miro con cara curiosa y a la vez divertida.


-¿Una tienda de animales?

-Sí, tu sígueme, quiero comprar algo.


No salía de su asombro, seguía mis pasos unido a mi mano, la cual lo agarraba con fuerza. 

Entramos en la tienda, buscamos la zona de los collares, su mirada cambio de intrigada a viciosa en cuestión de dos segundos.


-¿En serio vas a mirar el collar aquí? – me dice sorprendido


-¡Claro! Donde quieres que compre un collar de perro sino es en una tienda de animales?


Alguna vez le comente, que me daba morbo la idea de ponerme un collar metálico y que tuviéramos sexo con el puesto en mi cuello. Sabía que el metal y ese fría pero a la vez, excitante sensación que desprendía, me ponía cachonda.

Sonreía, sorprendido, divertido, vicioso, excitado, llegamos a la zona, había muchísimos tipos, quería uno metálico pero bonito y sensual. Estuve mirando entre los montones de collares y medidas hasta que vi uno que me encanto, era justamente lo que buscaba.

Entre tanto, nos dimos cuenta de que un hombre de unos 40 a 50 años, estaba dando vueltas todo el rato de un lado a otro, siguiéndonos, disimulaba, muy mal por cierto, pero se estaba poniendo cachondo con nuestro juego, eso daba más morbo, sin mirarle, jugueteaba haciendo como si estuviéramos solos, así el llamémoslo, “observador”, pudiera echar un vistazo furtivamente y pensar que no era visto por nosotros, mi pareja me comentaba al oído como se estaba poniendo cachondo al vernos, entonces el juego empezaba a tomar un nuevo rumbo……

Mi pareja miraba embobado, mientras ni corta ni perezosa me dispuse a colocármelo en el cuello y le pregunte:


-¿Qué tal como lo ves?
¿Diría que este me queda bien de medida, verdad?

El respondía atónito, sin dar crédito a lo que hacía.
 
-Si es muy bonito y creo que es tu medida, déjamelo que me lo pondré yo a ver qué tal me sienta- sonreía divertido, el juego le estaba gustando tanto como a mi.

La travesura de poner y quitar el collar de mi cuello y el de él, hizo que nuestro observador a distancia, diera rienda suelta a sus pensamientos, posiblemente los más excitantes y lascivos que pudo tener en una tienda de esas características, fue muy excitante tenerle con nosotros.

Entre risas, miradas picaras y juegos, se acerco un chico muy joven, el dependiente.

-¿Hola, les puedo ayudar en algo?

-Estamos mirando un collar de metal, gracias.- Le respondí sin dar mayor importancia al detalle de que nos lo habíamos puesto y posiblemente nos vio.

-¿Ah muy bien, para que raza de perro lo quieren?

Nuestras miradas se cruzaron, mi pareja atónita y sin saber que decir, yo divertida, sonrió amablemente al dependiente y le digo lo primero que se me pasa por la cabeza en ese momento.

-¡Ah, es para un mil leches! Suelto una pequeña carcajada cómplice, miro a los ojos de mi pareja y le veo dar un respiro de alivio y a la vez me mira con sonrisa picara.

Le digo al chico, que me gusta uno en particular pero que quería una talla más y le añado el detalle de que más o menos el cuello del perro era como el mío aproximadamente, el no dice nada, como buen profesional se poner a remover los que hay para buscarme la talla que necesito, lo encuentra y me lo acerca.

-¡Genial! Justo este es el que busco, muchas gracias.-

Me comenta que se puede cambiar si la talla no le viene, a lo que sonrío y le digo que eso esta genial y de nuevo le agradezco su ayuda, el chico desaparece entre los pasillos.
Mi pareja se acerca y me dice al oído:

-¡Mira como me tienes! – observo un gran bulto en su pantalón, a lo que mi expresión es de lo más divertida, le paso la mano sensualmente y sin disimular lo mas mínimo le cojo la mano sonriente mientras nos dirigimos a las cajas, pagamos y salimos.

En la puerta se me queda mirando con cara de vicio…..

-¡Eres una pasada!!!!!!! Vamos a casa estoy cachondo! Me has puesto a mil!

Volvimos a nuestra parada de autobús, nos quedaba un largo camino para pensar que haríamos al llegar….

12/2/11

Traviesa


Una noche de invierno con las mismas expectativas de siempre, salir un rato, airear la cabeza de una semana de las que se prefieren olvidar y volver a casa para tirarte a la cama a dormir hasta el mediodía.

Esa noche no tenia ningunas ganas de salir, mi estado de ánimo hacia que mis facciones fueran más duras que lo habitual, estaba en mi punto álgido de la escala del nivel de acidez, mi estado borde, el cual tenía mi fama ganada a pulso, rebosaba por todos y cada uno de mis poros.

Quede con una amiga y fuimos a un local en la zona alta de Barcelona, una fiesta en aquel local fue el motivo para dejarnos caer por allí, especialmente esa zona no es de mi agrado pero accedí, sabía que mi amiga tenía muchas ganas de ir.

Llegamos como siempre con la incertidumbre de a quién te encontraras, de si veras a algún conocido, etc.

El sitio era muy guapo y la música a me gusto bastante, sobre el tipo de gente, mejor no comentar nada, ya que además yo no salía de caza esa noche. En cuestión de una hora, saludamos a los conocidos/as, vimos alguna cara nueva y alguna que no apetecía encontrarse de nuevo.

Visto lo visto, decidimos que todavía estábamos a tiempo de cambiar de local e ir a la zona donde nos movíamos normalmente. En nada, atravesamos de nuevo Barcelona y estábamos en nuestro ambiente, con la gente que conocíamos y donde acostumbrábamos a pasarlo bien.

No acostumbro a beber y mucho menos llegar a perder el control de la situación, esa noche necesitaba animarme un poco, tenía la moral baja y necesitaba algo de motivación por lo menos para sonreír, pedimos varias cervezas, la ultima que me tome, creo que fueron unas 4, le comente a mi amiga que ya tenía un puntillo bastante interesante y que si me la tomaba, posiblemente la liaría………

Paso un rato en el que mi compañera de fiestas, estaba enfrascada en una conversación con una gente, a mí no me interesaba lo mas mínimo, me mantenía en una esquina, apoyada justo en la pared, con mi cerveza en la mano y la mirada imagino que algo brillante.

De repente apareció un chico con la cabeza rapada, mi fetichismo por ellas se activo y con el puntillo especial que me había dado la cerveza, le pregunte descaradamente si me dejaba tocarle la cabeza.

Víctor que así dijo que se llamaba, tenía unos 25 años, un crio para mis 39, no era muy alto, tenia gafitas negras que le hacían muy interesante, un físico adecuado a su edad y lo más importante, no se aguantaba casi de pie de la borrachera que tenia, fue en ese momento cuando mas mala me apeteció ser….

Pase mi mano por su cabeza, notando los pelitos que empiezan a salir con ese cosquilleo que provoca el contacto de la piel, mi cara cambiaba por momentos, dándome un morbo increíble sobre todo al ver como el chico con cada caricia que le hacía en la cabeza, su cara se convertía en puro placer. Esa situación se fue alargando unos minutos, mientras él, intentaba acercarse a mí, me olía, me decía que si le seguía tocando la cabeza tendríamos algún problemilla (de esos que todos sabemos cuál es la solución), su cara y la sensación de poder que en ese momento me dio, ver que simplemente con la mano había provocado una erección importante en su pantalón, escucharlo como me suplicaba que le dejara que se acercara, junto con su cara de no saber qué estaba pasando, hicieron salir mi lado perverso, morboso y juguetón.

Le di la vuelta, apoyándolo contra la pared, se volvía loco intentando tocarme, no le dejaba, con un dedo lo alejaba de mi para volver a pasar mi mano por su cabeza, bajando por su mejilla para seguir con mi dedo por su barbilla, por su cuello, seguir bajando hasta pararme en el borde de su camiseta, mientras le miraba con cara de niña buena y decidía parar justo a mitad de su barriga.

Me di cuenta de que su grado de alcohol desapareció a los minutos de estar jugando, cosa que me sorprendió bastante, me decía que no podía mas, que me deseaba, que hiciera con él lo que quisiera, que lo estaba volviendo loco con tanto placer, suplicaba que le dejara acercarse, lo miraba y le decía que no con la mirada picara, seguía con mi juego, apartándolo, sobándole la cabeza, jugueteando con mi dedo sin dejar de mirarlo, me miraba, se ponía las manos en la cabeza, miraba mis tetas, me decía que no podía ser que no me dejase tocarme y yo seguía riendo.

Decidí acercarme, justo mi pequeño bolso cubría la parte con la que él deseaba frotarse, quería que le notase, intentaba quitar su obstáculo, pero seguía sin dejarle, me encantaba esa expresión de locura, de no saber qué hacer, de excitación, de morbo….

Seguimos moviéndonos entre la multitud de gente que nos rodeaba, sin importar si vieron el juego que llevábamos, entonces acerque mi boca a la suya y nos fundimos en unos besos juguetones pero apasionados, seguía pasando mis manos por su cabeza y manteniendo la posición de mi bolso, empezaba a estar algo traviesa.

Víctor en un acto desesperado se acerco e intento pegarse lo más que pudo a mi cuerpo, lo aparte con mi dedo sonriendo y negando con la cabeza, se acerco a mi oído y me dijo con voz desesperada:

- Vente conmigo! Vayamos a algún lado, quiero pasar la noche contigo, te deseo.

Mis palabras fueron las que le dije durante toda la noche

- No voy a ir a ningún sitio contigo, te lo dije antes, es un simple juego al que tú, has accedido.

Su cara cambio y mostro algo de enfado con mi respuesta, sonreía pero con esa nota de desilusión y esperanza a la vez.

De repente, a mi lado, tenia justo a mi amiga de batallas, al parecer estaba buscándome y contemplaba la escena unos pasos detrás mío.

La mire divertida y me dijo que se iba, a lo que le conteste que me esperara que yo también…..

13/10/10

Tiempo de reformas!


Estoy de obras, dado el tiempo que hacía que estaba muerto este blog y tras el nuevo movimiento que le voy a ir dando, creo firmemente que necesita un cambio de aspecto y así también pongo en práctica mis pequeñas dotes de diseño web :) no seáis críticos, que acabo de empezar con el tema ajajjajajaa.

Se aceptas sugerencias!!!!

Mil gracias por seguir por aquí.

Muaks

4/10/10

Noche de hotel para 3 (3ª parte)


Mientras Jack frotaba su polla erecta en mi culo, veíamos a Pablo quitarse la ropa rápidamente, con movimientos torpes y algo de nerviosismo. Llego a su bóxer, me miro y con los ojos, le indique que debía quitárselos también.

-Vaya si Pablo esta cachondo…..- dijo Jack con voz divertida.

-Sí, parece que le gusta sentirse observado o quizás le gustaría más que le dijeran cosas sobre su ridícula polla, que dices Pablo?


Pablo agacho la cabeza avergonzado, pero su polla le volvió a delatar irguiéndose más.

Mira Xaray, al final será verdad que le gusta que le mires su pollita – me iba diciendo mientras seguía riéndose a carcajadas.

De repente sonó el móvil de Jack, por su cara al contestar no le estaba gustando nada la conversación que tenía, cuando colgó le pregunte:

-Pasa algo?

-Pues si que pasa, tengo que irme, una urgencia en el trabajo, no puedo evitar tener que marcharme.

-Vaya y ahora qué hacemos?

-No te preocupes, te quedas aquí con Pablo y seguís el juego sin mí.

-Pero que dices!!! mejor lo dejamos para otro día y ya está.

-He dicho que seguís sin mi……..Xaray, pásalo muy bien y ya me contaras todo con detalle, no seas muy mala, vale?


Me resistía a pensar que Jack tendría que irse, por otro lado me atraía Pablo y quería jugar un rato con él, llevaba tiempo esperando este momento y la situación me puso bastante revoltosa.

Mire a Jack, lo acompañe a la puerta sin incomodarme mi desnudez y le di un beso en los labios.

Jack le grito a Pablo:

-Pablo pásalo bien y ya sabes Xaray manda, no quiero quejas sobre ti.

Me beso apasionadamente, mientras pasaba unos dedos por mi coño suavemente para comprobar mi humedad, se acerco a mi oído y me dijo:

-Estas muy perra hoy, disfrútalo es tu regalo.

Cerró la puerta lamiéndose los dedos y me quede pensando unos segundos, me dirigí a Pablo que seguía de pie y totalmente desnudo, lo mire de arriba hacia abajo y me quede mirando justo su polla, no estaba muy firme por la situación pero mantenía algo de erección.

Entonces le dije:

-Pablo veo que todavía sigues cachondo, verdad?

-Si Xaray – y agacho la cabeza de nuevo.

-Sabes te diré una cosa, como las reglas han cambiado y ahora mando yo, quiero que me comas el coño, estoy muy cachonda y para algo me has de servir, no crees??

Pablo abriendo los ojos deseoso dijo:

Por supuesto que serviré para lo que quieras y me ordenes Xaray, solo tienes que decirme que quieres que haga y yo lo hare encantado.

-Seguro que lo harás Pablo?

-Si, haz la prueba, ordéname algo y veras lo sumiso que puedo llegar a ser.

-Se me está ocurriendo algo antes de comerme quiero que me prepares un baño calentito.

-Ahora mismo lo tengo preparado.

Me tumbe en la cama mientras sentía el ruido del agua en la bañera llenándola, me reía pensando la prueba que le pondría a Pablo, nunca estuve con un sumiso pero me parecía divertida la situación.

Xaray ya está listo, puedes venir cuando quieras – grito Pablo

Fui al baño, toque el agua y la temperatura era justo la ideal, el olor del jabón que puso en el agua estaba en el ambiente junto al vapor, era muy agradable.

Está bien Pablo, el agua perfecta, ahora vamos a dejar las cosas claras de lo que quiero y lo que no – le dije.

El asintió con la cabeza.

Quiero que me laves tu, pero cada vez que yo vea que tu polla da un salto hacia su erección, la bajare con el método que yo quiera, no te está permitido empalmarte mientras me das el baño, entendido?

-Si, lo entiendo perfectamente.

-Te crees capaz de aguantar mientras me frotas?

-Lo intentare, de eso puedes estar segura.

-Muy bien, aquí tienes la esponja o mejor usa tu mano que me gusta más.


Realmente el juego me estaba gustando demasiado, ahora tenía que ir improvisando que hacer si se excitaba y quitarle la erección, tuve una idea genial, lo que no sabía era el resultado.

-Entra o lo mojaremos todo Pablo

Me miro y entro sin tocarme, suavemente metió los pies en el agua caliente.

-Siéntate aquí y mientras tienes los pies calentitos en el agua, me vas frotando, quiero estar bien limpia.

Me situé delante de él, justo a la altura de su boca tenía mi pubis, lo mire y fui bajando lentamente para introducirme en el agua, mi pezones casi rozan sus labios, me puse tumbada con mis pechos flotando en el agua, dejando ver mis pezones erectos, Pablo se disponía a frotarme y se acerco, vi su polla un poco alterada por lo que decidí ver qué pasaba si le daba al agua fría, abrí el grifo que estaba situado justo encima y salió un chorro de agua helada, con el consiguiente susto y pequeño grito de Pablo, se quedo inmóvil sin decir nada:

-Uy si parece que no te ha gustado mucho el agua fría.

Dije riéndome a carcajadas y mirando su polla completamente arrugada, estaba siendo mala y la verdad para que engañarnos, me estaba gustando el juego.

Nueva etapa

Quiero deciros que tras el largo letargo del blog, por el que os pido disculpas a los seguidores/as, he decidido retomarlo e intentar mantener por lo menos algo más de asiduidad.

Como novedad he puesto el contador de visitas a 0, empieza una nueva etapa y atrás quedan las visitas que tenia.....

Por otro lado comentar que el relato que más parece que gusto y el cual está sin acabar, dispone de una 3ª parte que no llegue a publicar y la escribí hace mucho tiempo, la colgare y seguiré el relato.

Un muaks con gran cariño.

Xaray